Más de 800 funcionarios de Carabineros y del municipio participaron en el procedimiento, considerado el desalojo más grande de la región Metropolitana en los últimos cuatro años.
El desalojo de la toma Dignidad, ubicada en los límites entre La Florida y Peñalolén, comenzó esta mañana con algunos incidentes menores y la presencia de un amplio contingente policial. En total, participaron cerca de 800 efectivos de Carabineros y personal municipal, en un operativo que busca recuperar el terreno ocupado desde fines de 2019.
La medida afecta a unas 190 familias notificadas por la Municipalidad de La Florida, que argumentó riesgos geológicos y de incendio en el sector. El procedimiento inició con la intervención de la Unidad de Diálogo de Carabineros, que informó a los residentes sobre la orden de desalojo y los instó a abandonar voluntariamente el lugar.
En caso de resistencia, el plan contemplaba la participación de equipos de Control de Orden Público (COP), el Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPE), el OS7 antidrogas y la Sección de Investigaciones Policiales (SIP). Tras la fase inicial, se interrumpió el suministro eléctrico y de agua para permitir el ingreso de maquinaria pesada.
El jefe de zona de Carabineros, general Álex Bahamondes, valoró la colaboración de la mayoría de los vecinos, señalando que “los pobladores han cooperado de muy buena manera, motivo por el cual ya hicimos el corte de luz para poder empezar a meter la maquinaria pesada”.
Sin embargo, durante el avance del operativo se registraron algunos incidentes aislados. Una mujer fue detenida tras lanzar piedras y objetos contundentes contra personal policial y trabajadores, mientras que una segunda persona fue aprehendida al interior del campamento por mantener droga en su vivienda.
Pese a estos hechos, Carabineros informó que el proceso se mantiene bajo control y que continúa el diálogo con los pocos residentes que aún permanecen en el terreno.


