El artista español presentó su gira internacional “¿Y ahora qué?” ante miles de personas, en una noche marcada por la emoción, la memoria y un fuerte encuentro generacional.
El Estadio Bicentenario Municipal de La Florida volvió a posicionarse como uno de los grandes escenarios culturales de la capital al recibir al cantautor madrileño Alejandro Sanz, quien se presentó ante miles de asistentes en el marco de su tour “¿Y ahora qué?”. La jornada estuvo marcada por una alta presencia femenina y un ambiente cargado de nostalgia y emoción compartida.
Desde los primeros acordes, el concierto adquirió un tono íntimo. Banderas chilenas comenzaron a desplegarse entre el público mientras el repertorio recorría distintas etapas de la carrera del artista, transformando la noche en un viaje musical por décadas de historia.
Durante el espectáculo, Sanz se mostró cercano y reflexivo, señalando que el escenario representa su lugar de descanso dentro de una gira donde los trayectos suelen ser la parte más compleja. Esa conexión se mantuvo constante a lo largo de la presentación.
Un repertorio transversal
El concierto incluyó clásicos como “Bésame”, “Mi soledad y yo”, “Quisiera ser” y “No es lo mismo”, además de canciones más recientes como “Mi marciana”. Sin embargo, fue “Amiga mía” la que convirtió el estadio en un coro multitudinario, con miles de celulares encendidos y voces que demostraron que ciertas canciones trascienden generaciones.
Uno de los momentos más conmovedores ocurrió antes de interpretar “Y si fuera ella”. El artista dedicó la canción a una fan recordada como “Coki”, cuya fotografía era sostenida entre el público. La mención provocó un silencio profundo y luego una emotiva reacción colectiva, en un instante que marcó uno de los puntos más intensos de la noche.
Una banda diversa y un público transversal
La gira cuenta con una banda de marcada diversidad internacional, con presencia femenina y músicos provenientes de distintos países, bajo la dirección musical de un artista siciliano que aporta matices mediterráneos al sello latino característico de la obra de Sanz.
El público también reflejó esa transversalidad. Daniela Suárez, de 40 años, señaló que el concierto fue “realmente especial” para quienes siguen al artista desde los años 90, destacando la potencia vocal y la vigencia de su repertorio.
En tanto, Paula González, de 38 años, asistió junto a su hija adolescente, subrayando el carácter generacional del espectáculo: “Uno crece con sus canciones. Cuando cantó ‘Amiga mía’ y ‘Y si fuera ella’, el estadio completo estaba llorando”.
Un escenario que trasciende lo deportivo
Con esta presentación, el Estadio Bicentenario Municipal de La Florida reafirma su rol como sede de grandes espectáculos internacionales y como un espacio cultural que convoca a públicos diversos.
La imagen final fue contundente: miles de voces cantando al unísono, distintas generaciones unidas por las mismas melodías y un artista que, sobre el escenario, encontró el refugio que dice buscar en cada gira.


